
La interna en el corazón de La Libertad Avanza volvió a quedar expuesta públicamente luego de una serie de mensajes y declaraciones cruzadas que dejaron al descubierto un clima de desconfianza creciente alrededor de Javier Milei. Las distintas voces del propio universo libertario denuncian "operaciones internas", "manipulación de información" y un "cerco" político alrededor del Presidente.
El primero en agitar el avispero fue el exlegislador porteño Ramiro Marra, expulsado del oficialismo a comienzos de 2025 tras romper con el núcleo duro que conducen Karina Milei y Martín Menem. En un sugestivo posteo titulado “Sí, le mienten”, Marra aseguró que atravesó personalmente situaciones similares dentro del espacio y deslizó que el mandatario recibe información filtrada o distorsionada por parte de su entorno más cercano. “Lo sufrí en carne propia. A veces uno decide callar por el bien y la estabilidad del país, pero tampoco podemos fingir demencia eternamente”, escribió el economista en X. Y remató con una frase que cayó como una bomba en la interna libertaria: “La lealtad es con las ideas y con la verdad, no con el diario de Yrigoyen que le arman”.
Aunque evitó mencionar nombres, dentro del oficialismo interpretaron el mensaje como un cuestionamiento directo al esquema de poder que orbitan Karina Milei y Martín Menem, dos de las figuras con mayor influencia sobre el Presidente y enfrentadas desde hace meses con el armado político y digital que responde a Santiago Caputo.
La tensión escaló todavía más cuando Agustín Laje, uno de los intelectuales más cercanos al universo ideológico libertario, se sumó a las críticas. “No tenía ninguna intención de meterme en este quilombo, pero cómo molesta constatar que le están mintiendo al Presidente”, escribió. Y agregó: “La mentira no protege al poder, lo corroe desde adentro”. Las palabras de Laje fueron leídas como una señal política relevante porque, hasta ahora, el escritor había evitado involucrarse en las disputas de palacio dentro del oficialismo. Su intervención dejó en evidencia que el malestar ya atraviesa incluso a sectores doctrinarios y comunicacionales del mileísmo duro.
Pero el episodio que terminó de exponer la guerra interna fue el protagonizado por Daniel Parisini, conocido como “El Gordo Dan”, uno de los principales referentes de Las Fuerzas del Cielo y alineado con Santiago Caputo. El streamer volvió a poner en duda la versión que circula en Casa Rosada sobre un supuesto video que Javier Milei aseguró haber visto y que, según el Presidente, demostraba que la cuenta anónima “Periodista Rufus” no pertenecía a Martín Menem. Parisini sostuvo exactamente lo contrario: afirmó que ese video “no existe” y acusó directamente a sectores del entorno presidencial de engañar al mandatario. “No le mientan nunca más al Presidente”, escribió, luego de compartir material obtenido mediante Wayback Machine que —según sostuvo— vincula de manera directa la cuenta en cuestión con el titular de la Cámara de Diputados.
El streamer libertario incluso amplificó publicaciones contra Santiago Oría, cineasta oficial y hombre de extrema confianza del Presidente, a quien apuntan dentro del ecosistema digital libertario por haber sostenido la versión del supuesto video exculpatorio. La pelea deja al descubierto algo más profundo que una simple disputa de egos o armados digitales: la creciente fragmentación del oficialismo y la puja por el control político de Milei. De un lado aparece el esquema territorial y partidario que encabezan Karina Milei y Martín Menem; del otro, el dispositivo comunicacional e ideológico construido alrededor de Santiago Caputo y las llamadas Fuerzas del Cielo.
En el medio queda el propio Presidente, cada vez más rodeado de sectores que se acusan mutuamente de manipular información, operar internamente y construir relatos para condicionar decisiones de gobierno. Lo que hasta hace algunos meses se discutía en chats cerrados o cuentas anónimas de redes sociales ahora empieza a emerger de manera abierta, pública y cada vez menos controlable para la Casa Rosada.