El canciller Héctor Timerman expuso en la Cumbre del Clima de Naciones Unidas y aseguró que “no se puede desvincular al cambio climático de las prioridades del desarrollo y de la erradicación de la pobreza” y que "es uno de los desafíos globales más relevantes que enfrenta la humanidad, y sus consecuencias afectan particularmente a los países en desarrollo".
De mismo modo, continuó: “Sería un error excluir del análisis de la problemática ambiental que los países ricos crecieron a costa de un planeta que es de todos. No le podemos exigir a quien revuelve la basura para comer otro día que tenga entre sus prioridades inmediatas la preocupación por el mundo que heredarán sus hijos”.
En ese sentido también opinó la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, que destacó los “resultados notables” que tuvo su país en los últimos años, limitando emisiones y frenando la deforestación, pero sin sacrificar el crecimiento socioeconómico.