El día de ayer Brasil realizó sus elecciones presidenciales y se impuso la actual mandataria, Dilma Rousseff, quien obtuvo –en números aproximados– 41,5 por ciento del electorado. Sin embargo, pese a que ganó, este número no es suficiente para no ir segunda vuelta y habrá ballottage el 26 de Octubre con Aécio Neves, del neoliberal Partido Social Demócrata Brasileño.
Quien quedó en medio del camino fue Marina Silva, la "candidata sorpresa" del PSB, el 'partido verde' que, según los medios de comunicación, iba a lograr competirle a Dilma Rousseff. Sin embargo, tras quedar afuera, aseguró: "Sostendremos reuniones y estaremos dialogando al mismo tiempo entre nosotros. Brasil señalizó claramente que no concuerda con lo que hay".
Tras la derrota de Marina Silva en primera vuelta, estos votos deberán ir a un candidato y viajarán a Acio Néves por ser "candidato opositor". Con esta situación, se sabe es que no se trata del mejor escenario para la actual presidente quien perdió votos en comparación a la primer vuelta en 2010 (46,9 por ciento –una diferencia que se traduce en cuatro millones menos de votos–) y porque no logró gran ventaja en Río, Sao Pablo y Minas Gerais. De todas maneras, Neves tuvo una doble derrota en su provincia natal, Minas Gerais y en Río su votación tampoco fue de gran impacto.