
La pulseada política en torno a la modificación del impuesto a las Ganancias sigue escalando y puede llegar a tener una definición, al menos en Diputados, la próxima semana.
Es que tras las modificaciones que Cambiemos introdujo al proyecto del Ejecutivo de Mauricio Macri, el oficialismo logró el dictamen de mayoría e intentará darle media sanción el martes, pero tendrá que luchar cuerpo a cuerpo contra el Frente para la Victoria y el massismo, que consideran que los cambios fueron maquillaje y llevarán despachos de minoría.
¿Qué modificó el macrismo a su propia iniciativa? El líder de la comisión de Presupuesto y Hacienda y referente económico PRO en Diputados, Luciano Laspina, presentó los cambios con las que el oficialismo buscó satisfacer a la oposición:
se podrá deducir hasta el 40% en alquileres pero con límites; se habilitará deducciones por cónyuge y por viáticos (con topes y a pedido de la CGT); creación de un impuesto al juego; aumento de un 50% al límite del monotributo.
En cuanto a la posición de sus
socios al interior de Cambiemos, el PRO se encontró con dos posturas muy diferentes, según consignó Ámbito Financiero. Por un lado,
el radicalismo se enojó porque consideraba que la suba al límite del monotributo debía duplicarse y, como consecuencia, firmó en disidencia el dictamen oficialista. Por otro,
quien ofició de espada defensora en los cruces con la oposición fue un hombre de la CC, el "lilito" Fernando Sánchez.
La oposición rechazó de plano los cambios que hizo el macrismo.
El FpV se quedó anoche en segundo lugar con su dictamen, mientras que el massismo se conformó con el tercer despacho, que lo firmó junto al PJ de Diego Bossio y los espacios progresistas.
¿Cómo reaccionó Cambiemos ante este escenario? Ni bien salieron los dictámenes, se disparó el operativo telefónico. Los teléfonos de los gobernadores no pararon de sonar. El propósito oficialista era convencerlos de la abrupta caída en la coparticipación en caso de que tengan luz verde los proyectos del massismo o kirchnerismo. La idea es que los hombres de las provincias logren poner el freno, en el peor de los casos, en el Senado, donde el peronismo tiene mayoría y los mandatarios provinciales tienen peso. Aunque cabe recordar que esa era la garantía presidencial para sancionar la reforma política, y fracasó.
Así las cosas,
la del martes será un votación compleja. Primero se analizará el despacho de mayoría del macrismo, que sería si no hay sorpresas sería rechazado por el resto de la oposición. Luego sería el turno de FpV, que tendría el freno del massismo y el oficialismo. Finalmente, llegará la oportunidad para el texto del Frente Renovador, que necesita conseguir apoyos si es que pretende quedarse con el visto bueno de Diputados.