07.12.2016 / Cambios en la línea de bandera

Aerolíneas Argentinas PRO: no habrá comida en vuelos de cabotaje de dos horas y rematarán asientos en clase ejecutiva

La empresa anunció que dejará de dar comida en los vuelos de cabotaje de menos de dos horas, que no habrá más comisiones para las agencias de viajes y rematará asientos en clase ejecutiva, y justificó los ajustes "por la mayor competencia" que esperan para 2017. Cerrará este año con un déficit de más de US$ 400 millones.



Un día después de que el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, inaugurara la compra de un nuevo avión, pero no de Aerolíneas Argentinas, sino de la empresa privada chilena LATAM -ex LAN-, la gestión PRO de la línea de bandera anunció una serie de ajustes que incluye dejar de dar comida en los vuelos de cabotaje de menos de dos horas que, además, justificó por "la mayor competencia" que esperan para 2017

La administración que encabeza Isela Costantitni adelantó en rueda de prensa que eliminarán los servicios de comida a bordo y que no habrá vianda de ningún tipo para vuelos de cabotaje de menos de dos horas, que ya no existirán las comisiones que cobran actualmente las agencias de viajes, y que lanzarán un sistema de remates de asientos en clase ejecutiva.

Según el director Comercial, Diego García, y la directora de Relaciones Institucionales, Felicitas Castrillón, en 20 días habrá una audiencia que será "la línea de partida de varias empresas aéreas que quieren empezar a volar en la Argentina", por lo cual Aerolíneas Argentinas debe "prepararse para la competencia más importante de los últimos años"

"Son cambios para lograr mayor productividad en la operación, en un mercado que va a ser distinto. Algunas modificaciones se van a empezar a ver a principios de año, otras, en el curso de los primeros meses", intentó justificar las decisiones García.

Según la gestión de Costantini en la empresa y de Dietrich desde Transporte, los cambios responden al objetivo de bajar la dependencia de los subsidios estatales. Sin embargo, el balance de la empresa cerrará este año con un déficit de unos US$ 401 millones, mientras que la anterior administración proyectaba culminar este período con sólo US$ 40 millones de pérdida