
Parece que algunos funcionarios judiciales confían poco en su trabajo y el de sus colegas. Es el caso del juez federal
Claudio Bonadio, que
tras la aparición de un par de grafitis en el frente del estudio de grabación de su hijo,
Mariano Bonadio,
se exasperó y amenazó a los que escribieron las paredes al desafiarlos a "discutir" la cuestión "donde sea" y "en los términos que se planteen".
"Si quieren discutir conmigo, yo formo parte de esta cuestión y no tengo ningún tipo de problema de discutir con quien sea, donde sea, en los términos que se planteen, pero la familia no tiene nada que ver", aseguró el polémico magistrado en diálogo con Jorge Lanata en radio Mitre.
"Bonadio andate" y
"Sala Ensayo Juez Bonadio" fueron algunas de las pintadas, todas en el mismo tono y sin intimidaciones, que fueron realizadas el domingo por la noche en MCL Records, en el barrio porteño de Villa Ortúzar, sobre un mural realizado por el artista catalán Lucas Vico.
"Estoy más preocupado que molesto. Esta es una cosa que no ayuda. Es una tontería meter a una persona que no tiene absolutamente nada que ver", agregó Bonadio, y, a pesar de sugerir que podría haber relación política con las causas en que investiga a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros exfuncionarios, confesó que la denuncia que radicó en la comisaría 37 fue por daños.
Finalmente, el juez aseguró no sentirse presionado por investigar "al poder" y lanzó una insólita autocomparación: "San Martín decía que no era para cualqueira la bota de potro".