
La ajustada derrota de Cambiemos frente a
Cristina Fernández de Kirchner en las PASO bonaerenses y la especulación respecto de qué pasará en octubre, la dificultad del Gobierno para frenar la suba de precios y el descontrolado déficit fiscal se convirtieron en
una suma de factores auto-provocada que pone al Ejecutivo de Mauricio Macri ante una disyuntiva económica: seguir agrandando la bola de nieve de las Lebac o impulsar el postergado nuevo ajuste al Estado.
Es que
la decisión del Banco Central que encabeza Federico Sturzenegger de combatir la inflación subiendo sin límites las tasas de las Lebac hicieron que el stock de esas letras supere el billón de pesos y ya represente el 116,5% de la base monetaria y cerca del 12,5% del PBI.

Gráfico: BAE
Es que el 27% que rinden las Lebac en el mercado secundario al día de hoy, según se especula, pueden llegar a convertirse en una ganancia en dólares y hasta a superar esa cifra y llegar a casi 30%. ¿Por qué? Según encuestas que maneja el Gobierno, tendría cinco puntos de ventaja en la provincia de Buenos Aires de cara a los comicios generales y, con esto, el tipo de cambio seguramente bajaría por el ingreso de divisas de fondos de inversión financieros y empresas que están a la expectativa del resultado por lo cual el dólar se ubicaría más cerca de $17 que de $18.
Según la opinión de economistas, las decisiones macroeconómicas que el Gobierno fue tomando desde diciembre de 2015 dejaron como
única alternativa para que Sturzenegger no siga inflando el valor de las Lebac -que políticamente pesan sobre sus hombros-
a la magnitud y el momento en que el Ejecutivo de Macri vía Gabinete económica aplique el ajuste anunciado para después de octubre nomenclado como "reducción del déficit fiscal" y en la consolidación de la versión oficial de una recuperación de la economía.
En esa línea, la mirada de los especialista explicita que
la especulación posterior a las elecciones de octubre apunta a que a partir de allí el Gobierno recién se animaría a encarar "reformas estructurales" que viene anunciando de forma mediática que significarían un nuevo recorte en ciertas áreas del Estado.
"Si la economía empieza a crecer en forma sustentable y hay una recuperación de la demanda de dinero, y se comienza a reducir el déficit fiscal, de manera que le permita al BCRA emitir menos para financiarlo, el Central podría entrar en un proceso de desarme de Lebac sin que eso tenga consecuencias negativas", señaló
Gabriel Caamaño, economista socio de Consultora Ledesma, a Diario Bae.
"Hasta ahora la mayor parte del esfuerzo para estabilizar las variables macro lo hizo el Central con la tasa. Se encaminó bien la cuestión pero hay que empezar a trabajar en otras áreas porque a la larga, llevado al extremo, este proceso no es sustentable y tiene problemas de subsistencia", agregó.
Por su parte, el economista
Federico Furiase, director de Estudio Bein / Eco Go opinó: "El aumento de los pasivos remunerados del BCRA frente a la estrategia de bajar la inflación esterilizando pesos vía la señal de la tasa de interés mientras el déficit fiscal sigue de largo pone en riesgo el balance cuasifiscal, y por ende la credibilidad del mercado en torno a la capacidad para sostener un proceso de desinflación en el tiempo, pero hay que tener en cuenta que como el BCRA tiene activos en dólares, la reciente suba del dólar mejoró la foto del balance cuasifiscal sensiblemente".
El stock de Lebac en términos nominales se ubicaba hasta el viernes pasado -último dato del BCRA- en $1.005.437 millones, esto representa el 116,5% de la base monetaria y alrededor del 12,5% del PBI del país. En lo que va del año, el stock de letras internas del BCRA acumula un incremento del 59,5 por ciento.
Según
Leonardo Chialva, socio de Delphos Investment, tener un stock de Lebac alto genera una mayor vulnerabilidad ante shocks externos y afirma que alargar los plazos de vencimiento, tal como viene haciendo con sus intervenciones en el mercado secundario, "reduce la volatilidad".
Además, coinciden los economistas, estirar los plazos de su deuda le permite al BCRA ganar tiempo hasta tanto el Gobierno comience a actuar sobre el déficit fiscal y la economía cobre más impulso y le da más margen para ir bajando las tasas de corto plazo de forma gradual