Finalmente el gobierno nacional reglamentó, a través del Boletín Oficial, el impuesto a la renta financiera que es retroactivo al 31 de enero de 2018. De esta manera, empezarán a tributar Ganancias los intereses y las utilidades que obtienen las personas por sus inversiones en plazos fijos, fondos de inversión y títulos públicos, entre otros.
Para estar alcanzado por el impuesto, las ganancias deberán superar los $ 66.917,91.
Varios economistas renovaron críticas a la medida que esperaban que se sigan retrasando.
Cuestionan que van a cobrar ganancias donde en realidad hubo pérdidas, que no se reconoce el ajuste por inflación y que le están poniendo un impuesto al ahorro en un país en el que el ahorro es de solo el 14% del PBI cuando el Gobierno estima que es necesario duplicar ese número para crecer de forma sostenida.
Según reveló Infobae,
Christian Buteler, director de Buteler Servicios Financieros, afirmó que "
el impuesto a la renta financiera es tan malo como cualquier otro impuesto que se cobra" y refirió que al sumar la cantidad de impuestos que se paga en nuestro país el saldo es "peor". Y agregó: "
Ni hablar en un contexto de 50% de inflación y devaluación".
Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, apuntó que la reglamentación se produjo "sin sorpresas e incorporado el cambio de último momento para deducir los intereses (positivo)", pero advirtió que "
en el neto es negativo, porque las inversiones en bonos empiezan a ser gravadas".
Carlos Rodríguez, doctor en Economía y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, explicó que los títulos públicos de Argentina "suben en pesos pero caen en dólares", por cuanto se preguntó si el resultado consiste una "ganancia o pérdida de capital" para la aplicación del impuesto. "
Si tratan de cobrar Renta sobre la apreciación en pesos, mañana no queda un Bono en pie", consideró.