07.01.2026 / FINANZAS

Los ADRs caen fuerte y los bonos soberanos retroceden pese al REPO del Banco Central

Los activos argentinos revirtieron la tendencia y cerraron con bajas en Wall Street y en la plaza local, afectados por la tensión global y la desconfianza financiera. El nuevo endeudamiento del Banco Central no alcanzó para sostener a los mercados en la previa de un vencimiento clave de deuda.





Los ADRs de empresas argentinas registraron caídas de hasta 6% en Wall Street y los bonos soberanos en dólares operaron en baja, pese al anuncio del acuerdo de financiamiento vía REPO que el Banco Central de la República Argentina cerró con bancos internacionales. El contexto global adverso y la incertidumbre financiera volvieron a pesar más que el alivio transitorio que significó el préstamo.

En ese marco, el riesgo país mostró una leve baja pero se mantuvo elevado, en torno a los 575 puntos básicos, reflejando la persistente fragilidad del esquema económico. Los bonos Globales retrocedieron en bloque, encabezados por el Global 2035, mientras que los Bonares exhibieron un desempeño mixto, con subas marginales en los tramos cortos y bajas en los de mayor duración.

Desde el mercado señalaron que la reacción negativa estuvo alineada con la dinámica internacional. Las principales bolsas del mundo operaron con cautela tras un nuevo episodio de tensión geopolítica que involucró a Estados Unidos, Rusia y Venezuela, lo que impactó también en el precio del petróleo y en los índices de referencia de Wall Street.

A contramano del discurso oficial, el acuerdo por USD 3.000 millones no logró disipar las dudas de fondo. El REPO, garantizado con bonos soberanos, se concretó en la antesala de un vencimiento por más de USD 4.000 millones, lo que volvió a poner en evidencia la dependencia del endeudamiento de corto plazo para sostener la estabilidad financiera.

En la plaza local, el S&P Merval profundizó las pérdidas y cayó más de 4%, con fuertes retrocesos en acciones del sector energético y financiero. La jornada dejó en claro que, más allá de los anuncios, los mercados continuaron leyendo con desconfianza una estrategia económica que sigue atada a la deuda y condicionada por un escenario internacional cada vez más incierto.