Jujuy es el escenario de un conflicto policial similar al que estalló en Rosario, luego de que efectivos retirados junto a familiares se movilizaran frente a la Casa de Gobierno. Pasada esa primer etapa, el reclamo se intensificó con pirotecnia, quema de neumáticos y piedras arrojadas al edificio gubernamental.
Incluso, los manifestantes intentaron derribar las rejas de la sede a cargo del gobernador Carlos Sadir.
A este le reclaman una recomposición salarial que, según señalaron los participantes de la protesta, debería rondar el 50%, al considerar insuficiente la propuesta presentada por el Ejecutivo provincial en el marco de las negociaciones.
El malestar dentro de la fuerza se vincula principalmente con los bajos salarios. De acuerdo con datos difundidos por integrantes de la propia policía jujeña, un oficial activo percibe alrededor de 223 mil pesos mensuales, mientras que los retirados por accidentes de trabajo reciben cerca de $100.000.
La tensión también se profundizó luego de que trascendieran
aumentos diferenciados para algunos sectores de la fuerza. Según indicaron los manifestantes, el esquema incluía un incremento adicional del 35% para custodios de autoridades y el Cuerpo Especial de Operaciones Policiales, mientras que la plana mayor habría recibido subas cercanas al 70%.
Durante la protesta, que se extendió durante varias horas, se desplegó un cordón policial y efectivos de infantería en los accesos al edificio gubernamental para resguardar las instalaciones. Pese a los disturbios y a los intentos de forzar las rejas del portón principal, no se registraron enfrentamientos directos entre manifestantes y los agentes apostados en la zona.
El conflicto se arrastra desde hace semanas y ya había tenido un primer episodio de movilización con la participación de unos 500 manifestantes, entre efectivos activos, retirados y personal del Servicio Penitenciario. En ese contexto, algunos sectores incluso reclamaron la renuncia del ministro de Seguridad provincial y del jefe de Policía.
Frente a la escalada del reclamo, el gobierno jujeño convocó a una nueva instancia de negociación para el 16 de marzo con el objetivo de discutir una propuesta salarial alternativa. Mientras tanto, el conflicto se suma a protestas similares registradas en otras provincias, donde distintos sectores de las fuerzas de seguridad vienen manifestándose por las condiciones salariales y laborales.