27.03.2026 / INFORME PRIVADO

Democracia en peligro: un informe advirtió sobre graves retrocesos en lo que lleva la gestión de Javier Milei

Un estudio del centro de investigación e innovación democrática Asuntos del Sur detectó señales de retrocesos democráticos durante el gobierno de Javier Milei.




El Centro de Investigación Asuntos del Sur dio a conocer este jueves un informe que enciende señales de alarma sobre la situación institucional del país. Bajo el título “Marcadores de erosión democrática”, el trabajo advierte que durante 2025 —en el segundo año de gobierno de Javier Milei— se profundizaron los retrocesos en la calidad democrática en Argentina.

La presentación se llevó a cabo en la Embajada de Canadá en Argentina y estuvo encabezada por el politólogo Matías Bianchi, director de la institución. El encuentro reunió a académicos, referentes sociales, periodistas y representantes de organismos internacionales, en un debate centrado en un fenómeno que ya no es excepcional, sino cada vez más extendido a nivel global: el deterioro progresivo de las democracias.

El estudio se apoya en una herramienta metodológica propia desarrollada por la organización, conocida como “Marcadores de Erosión Democrática” (MED), que busca identificar señales tempranas de desgaste institucional. Para ello, combina variables políticas, sociales y discursivas en seis grandes dimensiones: el contexto nacional, la construcción de legitimidad del proyecto gobernante, los vínculos con redes antidemocráticas internacionales, la competitividad del sistema de partidos, las reformas orientadas a concentrar poder y las restricciones a derechos civiles y políticos.

Lejos de centrarse solo en cambios formales, el enfoque también pone el foco en aspectos más difíciles de medir, como el clima político, el tono del discurso oficial y las transformaciones en la dinámica social.

El informe se inscribe en las teorías contemporáneas sobre autocratización, que sostienen que las democracias actuales no suelen quebrarse de manera abrupta, sino que se deterioran de forma paulatina desde su interior. Bajo esa perspectiva, el análisis del segundo año de gestión libertaria concluye que en Argentina se registra una “intensificación de la erosión democrática” en comparación con el período previo, con varios indicadores en niveles críticos.

Para ordenar ese diagnóstico, el trabajo utiliza un sistema de clasificación por colores: rojo para situaciones de crisis profunda, amarillo para retrocesos significativos pero potencialmente reversibles, y verde para escenarios de relativa estabilidad institucional. El resultado es un mapa heterogéneo, donde conviven señales de alarma con espacios en los que aún persisten mecanismos de resistencia democrática.

Asuntos del Sur es una organización regional dedicada al fortalecimiento de la democracia y el desarrollo sostenible en América Latina. En los últimos años elaboró herramientas como el “Semáforo Autoritario” (2023) y “Alerta Democrática” (2024), orientadas a detectar señales tempranas de deterioro institucional.

Durante la presentación, Bianchi sintetizó el enfoque del informe: “La erosión democrática no ocurre de un día para otro, se construye en los discursos, se legitima en la práctica y termina impactando en las instituciones”.

El estudio se inscribe, además, en una tendencia global de retroceso democrático. Según sus autores, el caso argentino replica dinámicas observadas en otros países, donde los deterioros no se producen mediante rupturas abruptas sino a través de procesos graduales y acumulativos. En la misma línea, otros informes internacionales empiezan a registrar diagnósticos convergentes sobre la situación argentina. El último reporte de V-Dem ubicó al país entre los casos de mayor retroceso democrático a nivel global desde la llegada de Javier Milei al poder, una señal que refuerza las advertencias planteadas por Asuntos del Sur. La coincidencia entre mediciones locales e internacionales sugiere que el deterioro no responde a lecturas aisladas, sino a tendencias más amplias que comienzan a ser observadas desde distintos enfoques y metodologías.

Finalmente, el informe ubica este proceso en un contexto más amplio. Según plantea, la actual coyuntura es consecuencia de al menos una década marcada por el deterioro económico, la crisis de representación política y una creciente polarización social. En ese marco, la llegada de Milei al poder no aparece como un fenómeno aislado, sino como la expresión de un proceso de desgaste acumulado en el sistema político argentino.



LIBERTADES CIVILES Y POLÍTICAS

El informe ubica este indicador en el nivel más crítico y lo define como uno de los núcleos de mayor deterioro institucional durante el gobierno de Javier Milei. El retroceso se expresa, en primer lugar, en la restricción del derecho a la protesta. La implementación del protocolo antipiquetes aparece como un punto de inflexión: su aplicación no solo limitó la ocupación del espacio público, sino que también habilitó operativos de seguridad con un nivel de intervención que el informe califica como inédito desde el retorno democrático.

A esto se suma el despliegue de violencia estatal en manifestaciones. El documento advierte que estos episodios no deben leerse de forma aislada, sino como parte de una lógica disuasiva más amplia: la protesta deja de ser un derecho garantizado para convertirse en una práctica condicionada.

Otro eje central es la libertad de expresión. El informe documenta un clima de hostilidad hacia el periodismo y la crítica pública, donde la deslegitimación desde el poder político se combina con ataques en redes sociales. En ese marco, se menciona la “violencia estocástica”: el señalamiento de individuos o colectivos que luego quedan expuestos a campañas de hostigamiento. Este conjunto de prácticas, advierte el estudio, no necesariamente implica la eliminación formal de derechos, pero sí su debilitamiento efectivo en la vida cotidiana.



LA CONSTRUCCIÓN DEL ENEMIGO

La dimensión discursiva aparece como uno de los rasgos más consistentes del gobierno. El informe sostiene que la narrativa oficial no se moderó tras la llegada al poder, sino que, por el contrario, se profundizó. El análisis de discursos presidenciales durante 2025 muestra una estructura reiterada: la política es presentada como una confrontación moral entre “el bien” y “el mal”, donde el gobierno encarna una misión transformadora y sus adversarios son caracterizados como enemigos a derrotar.

Un ejemplo claro la insistencia en la idea de una “batalla cultural”. Este tipo de formulaciones, señala el informe, refuerzan la lógica de confrontación permanente y reducen los márgenes para el consenso democrático. También se documentan ataques personalizados. El caso de la artista Lali Espósito, mencionada de manera reiterada por el propio presidente, es presentado como un ejemplo de cómo el señalamiento desde la máxima autoridad política puede amplificar campañas de hostigamiento.

En paralelo, se registran discursos con contenido discriminatorio hacia colectivos específicos, particularmente vinculados a género y diversidad, y una deslegitimación sistemática de instituciones, partidos y organizaciones sociales, agrupadas bajo la etiqueta de “casta”. El resultado, según el informe, es un deterioro del debate público: la política deja de ser un espacio de disputa entre adversarios legítimos para convertirse en una confrontación existencial.



LAS ALIANZAS INTERNACIONALES

En el plano internacional, el informe describe un cambio profundo en la inserción de la Argentina, que pasa a integrarse activamente en redes globales de derecha radical. El vínculo con figuras como Donald Trump, Viktor Orbán o Santiago Abascal no se limita a coincidencias ideológicas. El informe identifica mecanismos concretos de cooperación, como la participación en foros internacionales, como la CPAC, donde se comparten estrategias políticas y discursivas. Uno de los ejemplos más relevantes es el denominado “aprendizaje autoritario”: la adopción de políticas implementadas en otros países. Entre ellas, la decisión de retirarse de organismos internacionales o el endurecimiento del discurso migratorio en un país donde históricamente no era un tema central.

El documento también menciona episodios de asistencia financiera externa con impacto político. El caso más significativo es la intervención del Tesoro estadounidense en el mercado cambiario argentino durante el período electoral de 2025, interpretado como un respaldo directo al gobierno. En términos diplomáticos, la Argentina reorientó su política exterior hacia un alineamiento casi exclusivo con Estados Unidos e Israel , rompiendo con tradiciones multilaterales y regionales. Este conjunto de movimientos configura, según el informe, una inserción internacional que no solo redefine la política exterior, sino que también retroalimenta dinámicas internas de erosión democrática.



EL CONTEXTO SOCIAL Y LA GRIETA

El informe ubica esta dimensión en un nivel de alerta intermedio, donde conviven tendencias preocupantes con elementos de resiliencia. La polarización política aparece como el rasgo dominante. El sistema se organiza en torno a dos grandes bloques, oficialismo y oposición peronista, con escaso espacio para alternativas intermedias. Esta división se refleja incluso en la percepción de la economía: mientras una mayoría oficialista evalúa positivamente la situación, la oposición la percibe de manera negativa, con brechas que superan los 50 puntos.

Sin embargo, el informe señala que esta polarización no se traduce completamente en la vida social: la mayoría de los argentinos mantiene vínculos con personas de distintas posiciones políticas. Otro elemento clave es la polarización de género. Los datos muestran que los hombres jóvenes tienden a apoyar en mayor medida al gobierno, mientras que las mujeres concentran los niveles más altos de rechazo. El trasfondo económico completa el cuadro. La inflación récord de 2023, el aumento de la pobreza y la caída de los salarios reales generaron un escenario de malestar que facilitó la emergencia de liderazgos disruptivos. En ese contexto, el informe identifica también factores menos visibles pero relevantes, como el aislamiento social y la crisis de salud mental, especialmente entre jóvenes, que pueden incidir en la adhesión a discursos antisistémicos.



CONCENTRACIÓN DEL PODER

El segundo indicador en amarillo se centra en la dinámica institucional y el equilibrio de poderes. El informe advierte sobre el uso intensivo de herramientas excepcionales, como los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) y los vetos presidenciales. Estas herramientas, si bien previstas por la Constitución, adquieren otra dimensión cuando se convierten en mecanismos habituales de gobierno. Entre los ejemplos, se mencionan decisiones vinculadas a políticas sensibles, como jubilaciones, universidades o discapacidad, que fueron modificadas o revertidas por vía ejecutiva. También se registran tensiones con el Poder Judicial y recortes significativos en áreas del Estado, interpretados como parte de una estrategia más amplia de reconfiguración institucional.

Otro punto relevante es el abandono o debilitamiento de vínculos con organismos multilaterales, lo que reduce los controles externos sobre la política interna. En conjunto, estas prácticas no implican necesariamente una ruptura institucional, pero sí un desplazamiento progresivo del equilibrio de poderes hacia el Ejecutivo.



EL SISTEMA DE PARTIDOS

La única dimensión en verde funciona como un contrapeso dentro del diagnóstico general. El informe destaca que la Argentina mantiene elecciones libres y competitivas, con alternancia posible y un sistema político que sigue funcionando formalmente. Sin embargo, esta fortaleza convive con señales de fragilidad. La más evidente es la crisis de los partidos de centro, que perdieron peso electoral y capacidad de articulación. El caso de la UCR y la Coalición Cívica, reducidas a niveles mínimos de representación, es citado como ejemplo.

El PRO, por su parte, aparece absorbido en gran medida por el oficialismo, mientras que el peronismo se presenta fragmentado. El resultado es un sistema polarizado, con dos grandes bloques y escasa capacidad de mediación. A esto se suma la caída de la participación electoral, que en 2025 alcanzó su nivel más bajo desde 1983. El informe advierte que, aunque la competencia electoral sigue vigente, la ausencia de acuerdos amplios entre fuerzas moderadas debilita uno de los mecanismos clásicos de defensa democrática.
EL INFORME COMPLETO