La crisis energética sacude al entramado industrial del NOA. Según denuncian desde el sector empresario de Tucumán y Salta, la combinación entre
la caída de la producción de la Cuenca Noroeste, las demoras en la reversión del Gasoducto Norte y la nueva reconfiguración del sistema de transporte impulsada por el Gobierno nacional amenaza con dejar a las fábricas “al borde del colapso” durante los meses de mayor demanda.
El foco de la preocupación está puesto en la Resolución 66/2026 de la Secretaría de Energía, publicada en marzo, que modificó el esquema de transporte de gas natural en medio de la emergencia energética. La medida reconoce el cambio de matriz provocado por el crecimiento de Vaca Muerta y el retroceso de la producción en el norte, además del corte de envíos desde Bolivia.
Sin embargo, en las provincias del NOA la reconfiguración se traduce en una fuerte reducción del abastecimiento para el sector industrial. Desde la Unión Industrial de Tucumán advirtieron que la capacidad de transporte firme caerá un 35% a partir de mayo, pasando de 4,99 MMm³/d a 3,22 MMm³/d.
La situación también encendió alarmas por el impacto económico que tendría la necesidad de importar Gas Natural Licuado. Según trascendió por la Unión Industrial de Tucumán, el combustible importado podría alcanzar valores superiores a los 27 dólares por millón de BTU, muy por encima de los precios que pagan industrias y usuarios del centro del país.
En Salta, la inquietud atraviesa a distintos sectores fabriles. El vicepresidente de la Unión Industrial salteña y titular de Cerámica Salteña, Julio Fazio, sostuvo que la región quedó fuera de la “bonanza de Vaca Muerta” por la falta de infraestructura para transportar el gas hacia el norte en momentos de alta demanda.
La demora en la finalización de la reversión del Gasoducto Norte aparece como uno de los principales factores detrás de la crisis. Aunque la obra fue anunciada oficialmente en 2024, todavía permanece incompleta en parte de su trazado y obliga al Estado a recurrir nuevamente a importaciones de emergencia para sostener el sistema durante el invierno.
En ese contexto, el ministro de Economía y Producción de Tucumán, Daniel Abad, elevó un reclamo formal ante la Secretaría de Energía para exigir la revisión de la normativa. En la presentación, advirtió que la reducción de capacidad de transporte afectará “la continuidad productiva, el empleo, el cumplimiento de compromisos comerciales y la competitividad regional”.
La preocupación también llegó al plano político. El gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, aliado de Javier Milei, confirmó que viajará a Buenos Aires para reunirse con funcionarios nacionales y buscar garantías sobre el abastecimiento. Mientras tanto, las industrias del NOA siguen negociando contratos de suministro en medio de la incertidumbre y con la mirada puesta en un invierno que podría profundizar aún más la crisis energética regional.