23.06.2017 / En el Foro de Economía y Negocios

Para Sturzenegger, el "estadio ideal" es que no haya "pasiones" en la "vida pública" sino en la "vida privada"

El presidente del BCRA consideró que en un "contexto macroeconómico estable, sin las distorsiones y el ruido que implica la alta inflación, posibilitará este fuerte y positivo cambio idiosincrático para todos los argentinos".




El presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, participó en el panel “Perspectivas monetarias y económicas” del 9° Foro de Economía y Negocios organizado por la Fundación Libertad en donde se refirió a la situación macroeconómica actual y consideró que “la pasión y la diversión no tienen que venir de la vida pública, tienen que venir de la privada".

En este sentido sostuvo que el logro de una "macroeconomía estable y con baja inflación nos permitirá disfrutar de un verdadero cambio cultural en la Argentina".

"Hasta ahora, los fuertes ciclos económicos y la inflación crónica que hemos sufrido a lo largo de nuestra historia nos dificultaron mucho comprender hasta qué punto los fracasos o éxitos en nuestros negocios y en nuestra vida han sido producto de la macro o de nuestras propias decisiones", consideró y agregó: "Una inflación baja y una macro sostenidamente sana permitirán que los argentinos podamos dejar de preocuparnos por la macroeconomía contemporánea y la que vendrá, y podamos empezar a poner toda nuestra energía en alcanzar el éxito en nuestros proyectos y emprendimientos personales".

Por su parte dijo que, en referencia al escritor español Javier Cercas, que el estadio ideal es cuando "la pasión y la diversión no tienen que venir de la vida pública, tienen que venir de la privada. Del amor, de los libros. Cuando metes las pasiones en la vida pública hay problemas".

En esta línea también citó al filósofo y asesor del Gobierno, Alejandro Rozitchner, que "lo más valioso es que uno pueda querer algo. Entusiasmarse, las ganas de vivir, son más importantes que el pensamiento crítico y la objetividad. Y hay que entrenarse en este poder dormido que aplastamos con el hábito de la queja, el descontento, y la insatisfacción".