03.03.2026 / ESCÁNDALO

Irregularidades en la causa Maradona: acusan a los fiscales de no llevar pruebas a la audiencia

La defensa de una de las imputadas denunció fallas en la audiencia preliminar y acusó a los fiscales de no presentar pruebas previstas, lo que derivó en la fijación de una nueva fecha para retomar la discusión antes del juicio.





El abogado Rodolfo Baqué, representante de la enfermera Dahiana Gisela Madrid, una de las acusadas por la muerte de Diego Armando Maradona, denunció que los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren "se olvidaron" de presentar pruebas previstas para la audiencia preliminar, lo que obligó a postergar el proceso y abrió un nuevo foco de tensión en el expediente.

Según estaba programado, durante la audiencia debían reproducirse audios del propio Maradona, de su psiquiatra Agustina Cosachov, de su neurólogo Leopoldo Luque y de Maximiliano Trimarchi, además de exhibirse imágenes de la habitación en la que el exfutbolista cursó su internación domiciliaria tras la cirugía por el hematoma subdural.

Baqué también intentó incorporar ocho testigos al debate, pero el Ministerio Público Fiscal rechazó la propuesta, por lo que la jueza María Coehlo, del Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, convocó a una nueva audiencia para el 6 de abril, donde se retomará la discusión sobre las pruebas pendientes.

En esa línea, el letrado consideró “escandaloso” el hecho de que, a “cinco años y cuatro meses” de la muerte del ídolo, el proceso aún no haya comenzado. En ese marco, Madrid será la única imputada sometida a juicio por jurados, integrado por doce ciudadanos bonaerenses.

En paralelo, el juicio técnico contra el resto de los acusados, entre ellos Luque, Cosachov y otros profesionales de la salud, debió reiniciarse tras la anulación del primer debate por cuestionamientos a la imparcialidad de una jueza, y el nuevo proceso comenzará el 17 de marzo en el mismo tribunal.

Ambos juicios deberán determinar si existió una “red de contención” deficiente en el cuidado del Astro o si su cuadro clínico era irreversible, en una causa en la que los imputados enfrentan cargos por homicidio simple con dolo eventual, delito que prevé penas de entre ocho y veinticinco años de prisión.