El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto dió detalles del último encuentro que mantuvo con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, donde le transmitió la necesidad de construir un frente político para enfrentar al gobierno de Javier Milei.
“Fue una reunión fraternal”, dijo el legislador al describir el encuentro, y señaló que no abordaron cuestiones del pasado.
“Hablamos del presente y del futuro. No hablamos del pasado. Tal vez algunas cuestiones del pasado podían haber sido motivos de discusión y ambos inteligentemente preferimos no hacerlo”, afirmó.
Según su relato, hacía más de diez años que no mantenían una conversación directa, luego de dos décadas de trabajo compartido en el ámbito parlamentario y en la gestión del gobierno.
En ese sentido, relató: “Lo que sí coincidimos es en la necesidad de la construcción de un frente nacional, algo parecido a lo que construyó Luiz Inácio Lula da Silva para enfrentar a Jair Bolsonaro”. Según detalló, ese armado debería reunir partidos democráticos del centro nacional sobre la base de un programa capitalista y productivo.
“El programa tiene que ser capitalista, productivo. Nada de un esquema viejo, intervencionista, el Estado presente, toda esa paparruchada que ya fracasó”, sostuvo durante una entrevista con el streaming Gelatina.
También remarcó la importancia de la “estética política” y de la previsibilidad económica. “Tu propuesta y tus emisores no pueden ser ideas peligrosas que determinen que en un solo movimiento el dólar pase de mil quinientos a tres mil”, afirmó.
Consultado por la participación de gobernadores y sectores que acompañan iniciativas del oficialismo, Pichetto rechazó la estigmatización. “Atacarlos es un error”, dijo, y calificó como “estúpido” el concepto de traición en política. “Cambian las circunstancias. El concepto de traición no existe”, agregó.
Pichetto explicó que la visita se dio luego de distintas postergaciones vinculadas tanto con controles judiciales sobre las visitas como con la intervención quirúrgica y la recuperación de la exjefa de Estado. Sobre la situación judicial de Kirchner, sostuvo: “Está en una prisión domiciliaria, en un departamento con pulsera, que me parece un rigor excesivo. ¿Adónde va a ir la expresidenta?”.
El diputado reiteró su postura crítica respecto de los procesos judiciales contra exmandatarios. “Tengo una posición general sobre la inconveniencia de someter a los presidentes a procesos judiciales por considerar que se los responsabiliza por estar en la cúspide de la pirámide”, indicó, y agregó que se trata de un debate jurídico sobre el que mantiene una posición conocida.
Al referirse al estado anímico de la ex presidenta, Pichetto dijo: “La vi muy bien, con mucho temple, soportando la situación. Creo que lo asume como una prueba más de su larga carrera política y está muy activa”. En ese marco, señaló que Kirchner seguía de cerca la política exterior, la relación entre Estados Unidos y China y la política económica.
En relación con la reforma laboral, explicó su voto negativo y su decisión de no dar quórum. “La voté en contra por una cuestión de principios y porque considero que está hecha en un momento de recesión”, señaló. Al respecto, criticó el Fondo de Asistencia a los Despidos y advirtió sobre la judicialización de varios artículos. “Hay una restricción al derecho de huelga del artículo 14 bis. Esos temas indudablemente van a tener un plano de judicialización”, indicó.
Pichetto también realizó un diagnóstico sobre el peronismo. “Tiene un problema de identidad. La pregunta es: ¿de qué habla hoy?”, planteó. Según afirmó, los temas centrales deberían ser el salario, la pérdida del poder adquisitivo, el empleo y la industria nacional. “El drama de la gente es la pérdida del poder adquisitivo”, sostuvo, y agregó que el sector público sufrió una caída significativa del ingreso real.
En materia de política exterior, pidió abandonar miradas de décadas anteriores. “No podés analizar la política exterior con los cartabones de la década del 70”, dijo, y afirmó que Argentina debía ubicarse “más cerca de Occidente”, con una relación pragmática con China que no afecte la industria local.