En medio de especulaciones sobre un eventual cambio en la política exterior estadounidense tras la difusión de versiones que indican que el entorno del presidente Donald Trump evaluaría revisar el respaldo histórico al Reino Unido en la cuestión Malvinas, una reunión de último momento despertó interrogantes sobre el alcance real de ese giro.
Las versiones habrían surgido a partir de una filtración atribuida al Pentágono,
que señalaba que Estados Unidos podría reconsiderar su posicionamiento en el conflicto de soberanía, en el marco de una serie de represalias hacia aliados de la OTAN que no acompañaron recientes decisiones militares de Washington.
Esa decisión incluiría al Reino Unido, luego de que no respaldara la ofensiva estadounidense contra Irán, lo que habría abierto un escenario de tensión diplomática que dejaba abierta la posibilidad de impactar en el respaldo trumpista a la ocupación de las islas Malvinas.
Incluso, el Gobierno de
Javier Milei, siguió de cerca la filtración con gran expectativa. El propio Presidente había señalado días antes que su gestión está haciendo “todo lo humanamente posible” para recuperar las islas y destacó que se están consiguiendo “apoyos nunca vistos”, una señal de optimismo frente a un eventual cambio en la postura internacional.
Sin embargo, esa hipótesis habría quedado rápidamente relativizada por una imagen reciente: Trump fue fotografiado en un encuentro distendido con el rey Carlos III y la reina Camila, en el marco de una visita de Estado en Washington, que habría transcurrido en un clima de cordialidad y cercanía entre ambas partes.
Según medios locales, el exmandatario y la primera dama compartieron un té con la monarquía británica en la Casa Blanca, en una escena protocolar que incluyó gestos de afinidad que contrastarían con cualquier señal de distanciamiento diplomático. El encuentro, alimentó dudas sobre si se trata de un cambio real en la política exterior o de movimientos tácticos sin impacto concreto en la disputa por las islas.
"En los siglos transcurridos desde que ganamos nuestra independencia, los estadounidenses no han tenido amigos más cercanos que los británicos. Nuestros guerreros han defendido la misma civilización extraordinaria bajo dos banderas gemelas de rojo, blanco y azul", reivindicó Trump tras el té compartido.
Así, la posición de Estados Unidos respecto a Malvinas continúa en duda, al márgen del entusiasmo explícito de Milei por tratarse de uno de sus máximos ídolos políticos.