La
fuga de dirigentes del Frente Renovador no cesa y empieza a provocar malestar al interior del espacio. A los intendentes Sandro Guzmán (Escobar), Gustavo Posse (San Isidro), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), Humberto Zúccaro (Pilar) y del ex edil de Almirante Brown, Darío Giustozzi, además de
Juanjo Alvarez, se sumaría brevemente la del jefe municipal de Merlo,
Raúl Othacehé.
Frente a las cámaras, los integrantes del massismo aseguran que no se desintegró todavía el proyecto presidencial de Sergio Massa. Confían en que levantarán vuelo con el acuerdo con el gobernador cordobés José Manuel de la Sota, el peso que aún conservan en la provincia de Buenos Aires y la estrategia discursiva de proponer una primaria amplia opositora que incomode a Mauricio Macri.
Sin embargo, hay quienes no ven tan fácil la solución al declive que vienen sufriendo. Un dirigente allegado al diputado Francisco de Narváez le reveló a Política Argentina que el candidato a gobernador bonaerense por el massismo asegura que "la hemorragia del Frente Renovador es imparable", aunque confía en que su propia candidatura tendrá un buen desempeño en la provincia.
En 2013, la lista para diputados nacionales encabezada por Massa cosechó más de medio millón de votos en los cinco municipios cuyos intendentes abandonaron el Frente Renovador.
No obstante, De Narváez confía en que el nivel de conocimiento que registra en la provincia lo ubiquen como mínimo segundo en las PASO, detrás del candidato del FpV aunque por delante de la fórmula bonaerense del PRO.